The Darkness “Hot cakes” ¡Nada les va a parar!


Se ha hecho de rogar pero finalmente “Hot cakes” está aquí. Siete años han pasado desde que los ingleses The Darkness publicaran “One way ticket to hell”, un segundo trabajo infravalorado (a buen seguro por el tremendo éxito y soplo de aire fresco que supuso “Permission to land”, una ópera prima verdaderamente espectacular) a la par de sobreproducido. Embriagados por el éxito, y por qué no decirlo, por las drogas, el cuarteto de Lowestoft se fue desintegrando hasta que incluso los hermanos Hawkins dejaran de hablarse. La rehabilitación ha sido dura, tanto la que tuvo lugar en la clínica de desintoxicación a la que acudió Justin, alma y líder del grupo, como la de las amistades perdidas por los excesos. Entre medias, dos correctos albumes, “Silver spoons & broken bones” de Stone Gods, con Dan Hawkins y Ed Graham, alejado en cierto modo del sonido que les hizo famosos; y “Red Light Fever” del grupo Hot Leg capitaneado por el siempre excesivo Justin Hawkins y más fiel… a sí mismo. 

Cual “Angel of retribution” de Judas Priest (salvando las distancias, obviamente) The Darkness se ha reunido con los cuatro miembros originales para demostrar que no están ni mucho menos acabados y que su propuesta se basa en patear culos a base de buenas dosis de rock setentero y ochentero aderezadas con agudos  imposibles y actitud irreverente. Con “Hot cakes”, desde luego han dado un paso firme para recuperar el tiempo perdido. Y lo han hecho no retomándolo en el momento que todo se fue al garete, sino empezando desde el principio como si (casi) nada hubiese pasado (y es que la sombra de “Permission to land” siempre será muy alargada).

‘Every inch of you’ es el tema que abre el disco y que ha sido lanzado como segundo single con un videoclip de lo más provocativo. Con The Darkness no hay lugar para las medias tintas. Ya desde el principio encontramos todas las características del grupo: medio tiempo que engancha con una guitarra por momentos deudora de la sonoridad de Brian May, falsetes marca de la casa, letras desvergonzadas y algunos versos se puede suponer que autobiográficos (“I´m in a band with my brother and my two best mates/I never leave the house without my SM58” o “I wanted to be a vet/until I heard ‘Communication breakdown/on a TDK D90 cassette”).

The Darkness. De izquierda a derecha: Ed Graham, Frankie Poullain, Justin Hawkins y Dan Hawkins.

‘Nothin’s gonna stop us’ es toda una declaración de intenciones y fue el primer single con un videoclip animado con un sonido mucho más cercano a Thin Lizzy, los irlandeses venerados por Dan Hawkins. Este tema es algo mas rápido y melódico que el anterior y también tiene claras referencias a Queen, tanto en los coros como en una de las ilustraciones del vídeo en la que se ve al cuarteto londinense con total claridad. 

‘With a woman’ comienza con un guitarreo acedecediano para luego dejar que la voz de Justin Hawkins levite sobre el bajo de Frankie Poullain y la batería de Ed Graham. El ritmo no decae y por eso no puedes evitar bailar al son del estribillo. ‘Keep me hanging on’ tiene un deje de banda sureña mezclado con ese toque de rock british tan característico.

‘Living each day blind’ es la típica balada del estilo de The Darkness como en su día fue por ejemplo ‘Love is only a feeling’. El trabajo vocal de Justin Hawkins a lo largo de todo el disco es impresionante y en mi opinión tiene la habilidad de insertar agudos y falsetes de tal manera que no agobien ni por acción ni por omisión. ‘Everybody have a good time’, el tercer single, vuelve a transportarnos a los ochenta (¿alguna vez nos habíamos ido de allí?) con toques hard-rock-blueseros. Con ‘She just a girl, Eddie’ suben un pelín las revoluciones, rezuman vitalidad y ejercen de psicólogos: este es el himno que deberás ponerte cuando tu chica te deje. Los hermanos Hawkins la compusieron hace años para animar a su batería y ahora deciden compartir la terapia para que veas que el mundo no se acaba aquí. ‘Forbidden love’ es más pausada, quizás algo melancólica, con un inicio acústico sesentero que se queda ahí. 

‘Concrete’ es uno de mis temas favoritos. Y es que por su frescura podría haber entrado tranquilamente en “Permission to land”. Íntegramente interpretada en agudo destila energía a través de todos los instrumentos, especialmente con esos solos de guitarra y un estribillo demoledor. ‘Street spirit (Fade out)’ es una versión de los también ingleses Radiohead que según The Darkness han utilizado en su repertorio en vivo desde hace muchos años. Es mucho más dura y rockera que la original y probablemente la más heavy del disco. Algunos detractores ya se han apresurado a apuntar que esta revisión “pervierte” el sentido que le dio Radiohead a su tema, mucho más contenido, pero yo creo que hacen un trabajo espectacular. Para copiarla no hay nadie mejor que sus compositores; The Darkness toma prestado un tema impresionante y se arriesga a llevarlo a su terreno con un resultado increíble. 

‘Love is not the answer’ cierra el album en su edición normal. Un suave medio tiempo que te apacigua después de la tempestad y que al mismo tiempo te deja con ganas de más.

Si te haces con la edición especial cuatro temas saciarán tu sed de rock. Aunque comienzan con dos demos acústicas (‘I can’t believe it’s not love’ y ‘Love is not the answer’) no demasiado similares entre sí pero que muestran otra cara de los chicos del condado de Suffolk.

La traca final llega con ‘Pat Pong Ladies’, una canción dulce en su sonido sin ser una balada pero que habla de las mujeres que habitan en el barrio rojo de Bangkok. La mayor sorpresa la encontramos en ‘Cannonball’, otro de esos temas guitarreros de rock que tanto nos gustan. A mitad de la canción una flauta travesera aparece para recordarnos irremediablemente a Ian Anderson y por ende a Jethro Tull. Bonito homenaje, pensé. Nada más lejos de la realidad. Una vez hecha la comprobación en el libreto descubro con sorpresa y alegría que es el propio Ian Anderson el que colabora en el tema. Grande. 

“Hot cakes” es un buen disco de reestreno para The Darkness al que le falta cierta dosis de caña para llegar al nivel de “Permission to land” pero que supera a “One way ticket to Hell”. Los de Lowestoft parece que han vuelto para quedarse y están en plena forma tal y como demostraron en junio en el “Azkena Rock Festival 2012” (entrevista de bi fm). Su directo es apabullante y espero que vengan pronto a presentarnos como cabeza de cartel “Hot cakes”. 

The Darkness “Hot cakes” en el reproductor de Rolling Stone

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