Crónica: BUTCHER BABIES (21-02-14, Sala Sonora)


El pasado día 21 de febrero daba inicio en Erandio (Bizkaia) la primera gira estatal (que a su vez era punto de partida de la mini-gira europea) de BUTCHER BABIES. Con un EP de cuatro temas editado en 2012 y una opera prima de gran nivel publicada en 2013 como escaso bagaje, el combo estadounidense se presentaba con una propuesta que combina groove metalthrash metal y una actitud deudora y abiertamente reconocida por su admirada Wendy O. Williams. Y es que, al igual que The Plasmatics, Butcher Babies no es un grupo al uso. Heidi Shepherd y Carla Harvey, además de vocalistas, ejercen de lideresas del quinteto en el escenario, donde se encuentran muy cómodas y se complementan a la perfección. Sin llegar  a los niveles de provocación y radicalismo de Wendy, fueron famosas sus actuaciones al comienzo de su andadura por subir al escenario prácticamente desnudas. Una vez se han hecho un nombre y han conseguido publicar el primer trabajo (con un sello como Century Media Records, ni más ni menos) han decidido, con buen criterio en mi opinión, salir un poco más tapadas y dar prioridad a sus talentos musicales, que por otra parte son muchos. Al hablar del pasado de ambas cantantes se suele destacar únicamente su etapa como playmates, obviando que Carla Harvey es una acreditada guionista de cómic, acaba de publicar su primera novela y además es licenciada en Ciencia Mortuoria (según su web, sueña con abrir su propia funeraria algún día); mientras que Heidi Shepherd ha actuado en varias películas y series de éxito (“CSI Nueva York”, “Me llamo Earl”, “Sensación de vivir. La nueva generación”, “Entre fantasmas”) ha sido directora de cásting e incluso participó en su época colegial en unas Olimpiadas junior de atletismo celebradas en Rusia, lo que explica en parte su buena forma física. Pero lo que verdaderamente nos interesa de los integrantes de Butcher Babies es su música, así que vamos a diseccionar su actuación.

Profesionalidad, garra y brutalidad son algunos de los atributos que podemos dedicar al quinteto yanqui. Porque no debe de ser fácil comenzar con toda la ilusión del mundo una gira europea en un país que visitas por primera vez y encontrarte… medio centenar de personas (tirando por lo alto). Una entrada paupérrima motivada por varias razones, entre las que destacan la amplia oferta en la noche bilbaína para esta jornada, la escasa promoción del concierto y los 15 € a pagar por el show de una banda debutante sin telonero.

Pasadas ampliamente las 22:00 horas subían al escenario de Sonora Henry Flury (guitarra), Jason Klein (bajo) y Chrissy Warner (batería). Al ritmo precisamente de “Butcher babies” de The Plasmatics prepararon la entrada de las reinas de la noche que, tras saludar, atacaron con fiereza “I smell massacre”, uno de sus grandes temas y con el que abren también su LP “Goliath”.  Con “The mirror never lies” no bajaron las revoluciones ni la agresividad a pesar de tener partes más lentas e incluso íntimas. El bajo de Jason tiene bastante protagonismo en este tema pero el espectáculo que se estaban encargando de dar Heidi y Carla moviéndose de un lado para otro incansablemente mientras cantaban desvió totalmente mi atención. Con “Goliath” y “C8H18 (Gasoline)” el azote sonoro y visual no decayó. Heidi parecía no acusar el paso de los minutos a la hora de ejecutar sus descarnados gritos, mientras Carla hacía lo propio además de encargarse de las partes más melódicas. “Jesus needs more babies for his war machine”, “National bloody anthem” y “Mr. Slowdeath” incluidos en su EP de 2012 “Butcher Babies”, fueron cayendo correlativamente, manteniendo el ritmo arrollador y el sonido atronador. Hay que decir en honor a la verdad que el espectáculo es coto exclusivo de las cantantes. Los tres músicos respaldan con total solvencia los torrentes vocales de sus compañeras y se mantienen en un más que discreto segundo plano sin apenas protagonismo. Mención especial merece el bajista Jason Klein, en la penumbra más absoluta debido a la mala iluminación del sector derecho del escenario, cuestión habitual en la Sala Sonora y que no se deciden a corregir. El ritmo pesado y casi marcial de “The deathsurround” dio paso a la, por momentos, más melódica y rabiosa “In denial”. “Magnolia Blvd.”, segundo single de “Goliath”, precedió a la estampida del quinteto a camerinos. Tras un tímido reclamo por parte de los asistentes, Carla y Heidi animaron el cotarro invitando la concurrencia a disfrutar de más sacudidas. Como buenas frontwomen no dejaron de interactuar con el público durante todo el concierto mediante gestos, arengas y gritos y un derroche de energía descomunal. Para finalizar nos embistieron con la implacable “Dead poet” y “Axe wound”, único corte incluido tanto en el EP como en el LP.  La sensación fue de haber visto pasar un torbellino. O mejor dicho, dos.

En definitiva, una brutal descarga de poderío, decibelios y buen hacer en las tablas durante 50 minutos que se hizo muy corta pero que dejó un buen sabor de boca. Poco después de terminar el concierto Butcher Babies estuvieron atendiendo a todos y cada uno de los fans que solicitaron autógrafos o fotos con ellas (ellos fueron menos requeridos) con una gran sonrisa y voces y caras de no haber roto nunca un plato. Sin duda alguna esperamos que vuelvan pronto por la actitud, agresividad y contundencia demostrada encima del escenario, con un show más amplio y mejor promocionado.

Texto: Sergio Rock Encounter

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