“Imposible” es un estado mental


Rick Allen tocando su batería electrónica.

Hace unos días leía un artículo en la versión digital de un diario deportivo con motivo de los Juegos Paralímpicos. En él presentaban a Matt Stutzman, un arquero estadounidense que no tiene brazos y que ha tenido que aprender a hacer de todo con los pies. Stutzman afirma que sus padres le inculcaron desde pequeño que “imposible es un estado mental, una lección que me ha servido mucho en la vida y que trato de transmitir junto a mi mujer a nuestros dos hijos”. Cientos de historias similares de superación podemos encontrar no sólo entre los participantes de ese evento deportivo (prácticamente invisibles para medios de comunicación o políticos cuando no ganan medallas para “la causa”) sino también en cualquier segmento de la población.

¿Y en la música? Por supuesto. Enfermedades degenerativas, discapacidades físicas o psíquicas congénitas o accidentes con graves consecuencias no escapan al mundo de la música en general ni al del rock en particular, que es dónde nos vamos a centrar. Sigue leyendo

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The Darkness “Hot cakes” ¡Nada les va a parar!


Se ha hecho de rogar pero finalmente “Hot cakes” está aquí. Siete años han pasado desde que los ingleses The Darkness publicaran “One way ticket to hell”, un segundo trabajo infravalorado (a buen seguro por el tremendo éxito y soplo de aire fresco que supuso “Permission to land”, una ópera prima verdaderamente espectacular) a la par de sobreproducido. Embriagados por el éxito, y por qué no decirlo, por las drogas, el cuarteto de Lowestoft se fue desintegrando hasta que incluso los hermanos Hawkins dejaran de hablarse. La rehabilitación ha sido dura, tanto la que tuvo lugar en la clínica de desintoxicación a la que acudió Justin, alma y líder del grupo, como la de las amistades perdidas por los excesos. Entre medias, dos correctos albumes, “Silver spoons & broken bones” de Stone Gods, con Dan Hawkins y Ed Graham, alejado en cierto modo del sonido que les hizo famosos; y “Red Light Fever” del grupo Hot Leg capitaneado por el siempre excesivo Justin Hawkins y más fiel… a sí mismo. 

Cual “Angel of retribution” de Judas Priest (salvando las distancias, obviamente) The Darkness se ha reunido con los cuatro miembros originales para demostrar que no están ni mucho menos acabados y que su propuesta se basa en patear culos a base de buenas dosis de rock setentero y ochentero aderezadas con agudos  imposibles y actitud irreverente. Con “Hot cakes”, desde luego han dado un paso firme para recuperar el tiempo perdido. Y lo han hecho no retomándolo en el momento que todo se fue al garete, sino empezando desde el principio como si (casi) nada hubiese pasado (y es que la sombra de “Permission to land” siempre será muy alargada). Sigue leyendo