Heavy metal. Never say die


Black Sabbath en sus inicios. Tony Iommi, Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward.

A finales de los años 60 el rock ya había dado sus primeros pasos. De hecho, se podría decir que estaba en su adolescencia, descubriendo su propia personalidad y probando diferentes caminos. La nueva generación, harta de las eternas tensiones políticas y de los constantes problemas en todos los ámbitos decidió liberarse de múltiples maneras. El rock (sobre todo en vivo) transmitía ese ansia de libertad mediante la fiereza del sonido eléctrico.

MK II de Deep Purple: John Lord, Ian Paice, Ian Gillan, Ritchie Blackmore y Roger Glover.

Birmingham, corazón geográfico e industrial británico desde la revolución del siglo XIX, era una ciudad gris, plomiza, donde cualquier cosa evocaba tristeza y desazón. Ante esta perspectiva, el futuro no podía ser más descorazonador. O sí. Un joven brummie llamado Tommi Iommi y amante de la guitarra sufrió un accidente en la fundición en la que trabajaba precisamente el día que iba a dejar el trabajo para dedicarse a la música. El resultado: una máquina le cortó la punta de sus dedos corazón y anular derechos. Consecuencia: el nacimiento del Heavy Metal. Sigue leyendo

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